El porqué y el cómo del nacimiento de Los Verdes en España

EL PORQUÉ Y EL CÓMO DEL NACIMIENTO DE LOS VERDES EN ESPAÑA

Ángel Francisco Rodríguez Barreda

 
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UN APERITIVO

Han transcurrido 27 años desde que tomé la iniciativa y planeé la estrategia para fundar el partido de Los Verdes en todo el ámbito del territorio español. 26 años desde que lanzamos el Comunicado de Tenerife (clic en el primer vínculo interactivo de la izquierda), conocido más tarde como Manifiesto de Tenerife, y 25 años desde que presentamos la constitución del partido y sus estatutos ante el Ministerio del Interior.

Desde entonces ha llovido mucho y han corrido ríos de tinta (que exageración, vamos a dejarlo en que han habido unos cuantos y minúsculos charquitos de tinta) acerca de Los Verdes, su fundación, naturaleza, ideario político... y atomización.

También se ha hablado alguna que otra cosilla de mí y no he chistado porque no me interesaba ninguna polémica y porque siempre pensé que lo mejor era que el tiempo pasara, porque éste, como ya se sabe, siempre coloca las cosas en su justo lugar. Pero, transcurridos todos estos años y visto que cada cual cuenta la historia del nacimiento de Los Verdes a su manera y sin que nadie me hubiera consultado jamás (luego daré algún que otro ejemplo) sobre porqué decidí en aquellos momentos lanzarme a la aventura de la creación del partido, creo que es llegada la hora de aclarar unas cuantas cosas. Y lamentándolo mucho, aquí no hay derecho a réplica porque, sencillamente, es mi historia personal que va unida irremediablemente a la de Los Verdes, aún cuando en el año 1987 me retirara para dejar paso a que otros y otras recogieran el testigo. Y como no tengo nada que ganar y tampoco nada que perder, porque ya perdí todo lo que me tocaba perder y pagué todo lo que tenía que pagar y mucho más, me ha parecido conveniente explicar, ahora, algunas cuestiones que han quedado difusas, en el olvido... o, simplemente, han sido tergiversadas.

Así que, el/la que se pique y quiera reclamar algo puede dirigirse al tablao más próximo y patalear y taconear todo lo que dé la real gana, porque el derecho al pataleo no se lo quita nadie (se admiten todo tipo de insultos, incluso de gran octanaje). Tampoco se trata de revanchismos de ninguna clase, sino de que, como en el juego de la oca, tiro porque me toca.

Observo que transcurridos todos estos años (se podría decir que ya llegamos a las bodas de plata de un matrimonio mal avenido y en permanente desgracia) la cosa sigue parecida o igual que al principio, esto es, mal. Continúa la tensa y eterna discusión relativa a que los ecologistas somos más superconfederales y requetefederales que nadie, y claro, para lograr la unidad hay que crear “mesas de la unidad”, hasta alcanzar una especie de “cama de la convivencia unitaria de la superconfederación de Los Verdes salerosos y de los otros verdes pintorescos”. Es decir, ¿son más confederales Los Verdes ahora que antes? A mi juicio, no. Porque por mucho que se le cambie el nombre la cosa está en la esencia, no en la superficie; en el contenido y no en el continente. Supongamos que yo, que me llamo Paco, quiero ser campesino (“mago” en mi tierra canaria, ahora “país canario” porque así lo ha rebautizado algún catalán... como se verá luego), me da por sustituir el nombre de Paco y a partir de ahora me llamo Sinforoso. Y como por arte de magia la transformación es automática; nada más cambiarme el nombre pasé de 1,80 m. de estatura a 1,60 m., me creció una boina en la cabeza, me apareció un granote en la nariz y me salió una azada (“guataca” en mi tierra) en la mano para poder recoger las calabazas, las coles y los pepinos... Y digo esto con todos mis respetos a los sinforosos, que no son responsables de que a mí me haya crecido una boina y todo lo demás. Es sólo para ilustrar, ya que las “confederaciones” no se alcanzan por denominarse ahora de un modo y luego de otro. Esto es una imbecilidad como la copa de un pino.

Aunque lo anterior parezca un chiste, no es ninguna broma. La cosa es lo bastante seria como para sentarse un ratito a pensar. Si transcurridos 25 años Los Verdes siguen como al principio (o peor) es que algo no anda bien. Eso sí, todos/as se quejan de la falta de unidad, y siempre es mejor hacer responsables a los demás que a uno/a mismo/a, ¿no es cierto? Para ello echamos mano de que “Los Verdes Ecologistas”, sección de la secta del Partido Humanista, es el causante de nuestras desdichas, o que fue aquel esperpéntico “Vértice Español Reivindicación Desarrollo Ecológico (VERDE)” el culpable, o que fue Ramón Tamames y su Federación Progresista quienes provocaron nuestras desgracias.

Permítanme hacer aquí un paréntesis para recordar una reunión que mantuvimos con Tamames en su despacho, en Madrid. Nos convocó (a Los Verdes) para una sesión (de tanteo, por supuesto) previa a las elecciones generales de 1986. La verdad es que de aquel encuentro no salió nada positivo y yo me marché de allí con un mosqueo de marca mayor; no sólo por el contenido de lo tratado, sino porque, ¡joder! (discúlpenme la expresión, pero es que me sale del alma), hay gente que se da unos aires de grandeza increíbles y la sencillez, humildad y modestia no son, precisamente, sus mayores virtudes... Tuve la impresión (reitero: impresión) que me parecía escapar de una audiencia con el soberano en la corte de Felipe IV y el Conde-Duque de Olivares y que sólo nos faltó el protocolo de las reverencias atrasando la pierna derecha, inclinando el espinazo y realizando, a modo de saludo, con el sombrero -en el que va encajada una pluma de cola de pavo real-, unos aires rizaditos hasta el suelo. ¡Lo que ha tenido uno que pasar! (Ahora saldrá alguno/a diciendo que respete a los pavos reales porque son especie protegida o algo similar).

Retomando el hilo de lo que decía antes. También echamos mano y denunciamos las estrategias del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) para demoler a “Los Verdes”, y así hasta el infinito, sin querer dejar de mirarnos el ombligo y no reconocer que el problema reside en el interior del propio partido Los Verdes (bueno, quiero decir, partiditos verdes bien partiditos y disgregados), porque una cosa son los principios ideológicos y la utopía que, bien es cierto, no hay porqué andar desnudos o descamisados en filosofía, y otra muy distinta bajarse de las nubes, poner los pies sobre la tierra, presentar un programa de gobierno coherente y realista y ganar elecciones... en solitario. ¡Ah, no!, pero, ¡esto ya es harina de otro costal!, sencillamente, porque una cosa es predicar y otra, muy distinta, dar trigo.

Sinceramente, a estas alturas del partido (de pelota o de lo que sea) es tal el berenjenal que se traen entre manos Los Verdes que hasta me cuesta trabajo distinguir quiénes son unos y quiénes son otros. Y si esta confusión ocurre conmigo, ¿cómo no va a ser igual o peor con el electorado? ¡Qué desastre de gente la de la miríada de grupos de Los Verdes!

Por lo tanto, más confederales o federales, no; más divididos o fragmentados, sí. Es decir, abundancia de pequeñísimos reinos de taifa; cada uno con su chiringuito y donde cada cual se cocina su pucherito (cocido) sin tener en cuenta a los demás. Es la mejor forma de evitar personalismos y liderazgos, porque todos/as son protagonistas, todos/as salen en la prensa (que esto “mola” cantidad, aunque no se tenga nada que decir, y es guay de narices) y así obtenemos un concierto la mar de desafinado.

¿Entenderán alguna vez que el partido -repito, el partido, no los partiditos-, aunque se le pueda parecer, no es el movimiento ecologista-pacifista-antimilitarista-alternativo-feminista-gay-naturalista...?

No comprendo el sentido, enfoque, alcance, objetivo y/o finalidad que se persigue con tantísima esperpéntica división... A no ser que sea la de hacerle el juego a los partidos de siempre, que son muy clásicos porque su música, aparte de antigua, es repetitiva hasta la saciedad.

Lógicamente, pudiera ser que yo esté equivocado del todo y viniera a resultar que Los Verdes son alternativos a sí mismos y, como consecuencia, deban dividirse de forma natural hasta la exacerbación y, como las células, también reproducirse de modo independiente.

Bueno, pueden estar tranquilos los partidos mayoritarios de la izquierda y de la derecha española que éstos no suponen ninguna amenaza para el establishment político y no les van a hacer sombra, ya que, están a años luz de ser una auténtica alternativa de Gobierno nacional e, incluso, autonómico.

Nadie sabe, porque nadie me lo ha preguntado y porque yo tampoco lo he querido decir (hasta este momento), que mi preocupación como fundador y dirigente del Movimiento Ecologista del Valle de La Orotava-Amigos de la Tierra (MEVO-AT), a finales de los años de 1970 y comienzos de los años de 1980, y primer grupo nacido en Canarias con la denominación de “ecologista” (con un primer intento frustrado de creación en 1976 -recuérdese que el dictador Franco estaba recién fallecido y las ansias de libertad y democracia también creaban mucha ansiedad y numerosos problemas- y revitalizado y legalizado en 1978), era contemplar el nacimiento de algunos partidos pseudoecologistas que, con el título de “verdes”, intentaban capitalizar el voto ecologista, pacifista y alternativo (entendiendo por “alternativo” lo que quieran entender, porque somos muy dados a todo tipo de variedades de potaje). En aquellos tiempos aún vivíamos una paulatina consolidación de la democracia y, en ocasiones, el horno no estaba para bollos (recuérdese también que el 23 de febrero de 1981 habíamos sufrido un golpe de Estado). Tanto es así que, como a mí me gustan los bollos bien calentitos, corrí todos los riesgos que podía correr... Y eso lo pagué bien caro. Me gustaría saber cuántos de los que se llenan tanto la boca hablando de Los Verdes y del movimiento ecologista han corrido igual suerte o peor que la mía y abonado el mismo o parecido coste personal estando en democracia. ¿Habrá alguno o alguna y resulta que no me he enterado?

No, no es del todo cierto que ya haya corrido todos los riesgos que podía correr. De hecho los sigo corriendo y, por ese motivo, el Gobierno de México procedió a expulsarme de aquel país. Pero, ésta es otra "historia" que contaré en otro momento y en otro lugar (por lo pronto, sólo estos dos enlaces).

LOS "CUENTACUENTOS"

Un individuo, al que no tengo el gusto (ni el disgusto) de conocer, que se llama Jordi Bigas y que, al parecer, era el director de la revista Integral, escribía esto (finales de 1992) en la revista Magazine: “Petra Kelly y su compañero Gerd Bastian no sólo han sido las figuras más populares del ecopacifismo europeo. Su papel en la configuración organizativa de Los Verdes Europeos ha sido decisivo. El caso del Estado español está entre ellos. Su rúbrica de apoyo a la creación de Los Verdes (1983) atestigua su decidido apoyo para que la alternativa ecopacifista fuera no sólo una propuesta contemporánea, sino una opción planetaria. El apoyo dado al débil grupo promotor de Los Verdes de Canarias fue tomado como un aval que abría las puertas a una organización verde de ámbito estatal...”.

En este texto nos encontramos con varias inexactitudes, típico de los que escriben sin contrastar ninguna fuente ni informarse antes de escribir. Primero, Gert (no Gerd) Bastian no firmó el Comunicado de Tenerife, sencillamente porque no estaba allí. Quienes lo firmaron solidariamente fueron Petra Kelly, líder de Los Verdes alemanes (Die Grünen), y Lukas Beckman, por entonces Secretario General de Die Grünen.

¿Débil grupo promotor? ¿Y éste a qué se refería con la tal “debilidad” y qué quería? ¿Pensaría que no comíamos suficiente y estábamos muy delgados o hubiera querido que firmáramos el comunicado, por citar una cifra a voleo, unos 1.500?  Es inexplicable esto.

Pero como todo tiene su intríngulis, más adelante se verá cuál fue la dinámica para ponernos de acuerdo y conseguir que los ecologistas convocados al II Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza de Puerto de la Cruz, firmaran el comunicado de referencia.

Más tarde, el mismo autor, en los cuadernos de debate internacional (Ecología política) bajo el título de “El ecologismo en el Estado español” y en su capítulo dedicado a Los Verdes, escribió esto otro: “El 29 de mayo de 1983, con el respaldo de Petra Kelly, se decide en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife (País Canario) la  creación de un partido verde en el Estado español. Una comisión gestora se encarga de convocar una conferencia en Sevilla (capital de Andalucía) que, en diciembre de 1983, constituye Los Verdes. Posteriormente, la incapacidad de sus promotores y la debilidad organizativa les impedirá consolidarse y se multiplicarán las deserciones y escisiones. En la actualidad la organización confederal de Los Verdes es la única organización verde estable, con un centenar de asambleas locales, una docena de federaciones y unos débiles organismos de coordinación. La anunciada victoria electoral de Los Verdes no se ha producido hasta ahora en ningún lugar, en parte por la propia debilidad de la organización y la falta de ayuda internacional a su desarrollo...”.

La verdad es que uno no alcanza a comprender cómo se puede escribir acerca de los canarios y de las islas Canarias cuando ni siquiera se tienen unos mínimos conocimientos geográficos de ellas. Dice: “Se decide en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife...”. Pues, sí, ahora va a resultar que estábamos en un barco a punto de partir hacia el naufragio... Naufragamos, pero de otra manera; y, quizás, por definirlo de alguna forma, el nacimiento de Los Verdes pudiera ser, históricamente, algo así como "El parto de los montes", que diría Félix María Samaniego... Ítem más, de entrada bien verde y frondosa la cosa, pero, sin aire... De ahí que todo se pudriera (esto fue debido a la presencia de bacterias anaerobias muy agresivas).

No, Jordi, fue en la ciudad de Puerto de la Cruz, y concretamente en mi casa (y la de Jane... a mi lado en la foto), entonces sita en la calle Las Lonjas, esto es, en el norte de la isla de Tenerife, y no en el puerto de Santa Cruz de Tenerife (que está en el sur de la isla) porque allí no teníamos nada que hacer; a no ser que hubiéramos ido de paseo para ver el atraque de los barcos y del ferry que nos enlaza con Gran Canaria. Es como si a mí me diera la real gana de decir que Salou está en Barcelona muy cerca de Mataró y quedarme tan feliz. Menos mal que ahora se puede utilizar el Google Earth y puede uno situarse antes de colocar en el papel cualquier disparate como el que ha producido este comentario. Confío en que ya esté manejando el Google Earth.

¿País Canario y con mayúsculas? ¡Hay que ver! No sabía que le habían cambiado el nombre a mi tierra y que ahora es mi país canario. ¿No hubiera sido mejor denominarlo Archipiélago Guanche Independiente? ¡Qué cosas más estúpidas tiene uno que leer! Y respecto de Andalucía (cuya capital es Sevilla), ¿por qué no la denominamos ya al-Ándalus, nos regresamos a la Edad Media y nos dejamos de estar mareando a la perdiz? Ello con independencia de la fijación de este personaje por las “incapacidades y debilidades” de los demás, cosa que tampoco le impide, en su momento, sumarse a los enflaquecidos con minusvalía congénita de Los Verdes; lo mismo que hicieron otros/as muchos/as que incluso se opusieron tenazmente a la existencia misma de Los Verdes desde el primer momento y cuando les convino personalmente se subieron al carro. ¿Que por qué lo sé? Porque a algunos/as de ellos/as les llamé personalmente por teléfono invitándoles (gastos pagos) a reunirnos en Tenerife antes y durante la fecha del comunicado.

Por cierto, en Sevilla (capital de Andalucía... Gracias por el dato, Jordi, porque hasta la fecha estaba convencido de que era la capital del Nepal y consideraba que, por este motivo, no podía entenderme con los/as sevillanos/as), en 1983, no se constituyó nada de nada. Allí lo que hubo fue un tremendo embrollo del que casi no escapamos, y solamente se aprobaron unas cuantas resoluciones para no quedar mal y salir del paso; todo ello en medio del intento de Manuel Valero Yañez de acabar drásticamente con todos/as nosotros/as y fulminarnos mediante el sistema de asfixiarnos lentamente, porque se quitó las chancletas (“cholas” en mi tierra) en medio de los debates y no había guapo/a que aguantara el cante que desprendía semejante perfume “pinrelel”. Por cierto, el siguiente “escritor” que aparecerá dos párrafos más abajo coloca a Valero Yañez en la extrema izquierda. La verdad es que cuando me dediqué a diseccionar algunos de los escritos de Manolo Valero (que eran aburridísimos y me provocaban unos bostezos enormes, dicho sea de paso), contenían partes que parecían calcaditas de las soflamas de los falangistas franquistas. Empero, esto no es de extrañar, porque lo que se debe de tener en cuenta es que la extrema izquierda se parece como gota de agua a la extrema derecha, y al final es natural que terminen diciendo lo mismo, porque entre totalitarismos y dictaduras anda la cosa. A ver si vamos entendiendo, en especial los decimonónicos, que estamos en el siglo XXI, y que Los Verdes no son el partido socialista, ni el comunista, ni se asemejan a los de la derecha, por mucho que determinadas personas puedan provenir de alguna de estas formaciones políticas; ni siquiera deberían participar Los Verdes en coaliciones que diluyan su ideología y desdibujen y/o desnaturalicen su mensaje ecopacifista y no-violento. Se impone un reciclaje mental y marcar distancias... Aunque esto tal vez sea pedirle peras al olmo.

Cuando Los Verdes se constituyeron, de verdad verdadera, fue en Tenerife, el 14 de septiembre de 1984, ante el notario de la Villa de La Orotava, Elías Moral Velasco, como queda meridianamente reflejado en el documento que aquí les dejo en formato PDF. Y el partido quedó formalmente registrado en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio del Interior (Tomo I, folio 544 del Libro de Inscripciones) el 23 de noviembre de 1984 (está al final del mismo documento en PDF).

Otro de los ejemplos es el de un individuo que se llama Esteban Cabal, que cuenta la historia del nacimiento de Los Verdes, en un libro titulado “Historia de Los Verdes”, como Dios, o quién sea, mejor le dio a entender, resultando que, para algunas de las cosas que allí dice, no sólo es que no me conociera, ni se pusiera nunca en contacto conmigo, ni personal, ni por correo, ni telefónicamente, sino que parece que por inspiración divina o de alguna musa cuenta supuestos hechos que jamás se produjeron, o son inciertos o, simplemente, puras falsedades... Y la tal historia en la que me involucra la cuenta en 1996, es decir, ¡nueve años después de mi marcha de Los Verdes! Esto es indicativo y una clara muestra de la clase de personal con la que se ha tenido -y se tiene- que lidiar en el seno del movimiento ecologista y en Los Verdes. Éste es un supuesto escritor que tampoco contrasta la información que le ofrecen, posiblemente de forma muy interesada (sólo hay que leer entre líneas), por lo que, de cabal nada de nada. No sé si me explico.

Veamos. En el libro, en el capítulo correspondiente a: “I. Orígenes del Movimiento Verde”, se dice: “En mayo de 1983, el debate sobre la participación política del movimiento ecologista y pacifista quedó formalmente inaugurado: dieciséis ecologistas de distintos lugares de España firman un manifiesto junto a Petra Kelly comprometiéndose a impulsar la creación de una organización política verde”.

Pues, esto es relativo, porque pareciera que los distintos lugares de España eran muchos... y no es así: Bueno, me corrijo, por distintos lugares de España podemos interpretar que algunos/as provenían de Villapitorreo de Arriba y otros de Villapitorreo de Abajo, ¿o no? De los dieciséis ecologistas que firmaron el comunicado, nueve eran de las islas Canarias, otros cuatro residían en Madrid, dos residían en Sevilla y una residía en Cádiz. Jesús Vozmediano y Gómez-Feu, que residía en Sevilla (capital de Andalucía... por si aún no se ha comprendido esto en plenitud), que también participó activamente en las reuniones que mantuvimos en aquellos días, no se prestó a firmar el comunicado... y estaba en su derecho de no hacerlo. Las tres firmas de solidaridad siguientes correspondían dos a Alemania y una a Gran Bretaña. Por consiguiente, la mayoría de los firmantes eran isleños canarios que, lógicamente, también éramos de distintos lugares de España pero más cerca... de África. Mi hijo Rayco Jesús, que aparece en algunas de las fotos, no firmó porque era muy chico... y también es canario.

En el capítulo II, dedicado a “El Manifiesto de Tenerife”, mi desconocido escritor asienta lo siguiente: “En mayo de 1983, Petra Kelly, infatigable embajadora de Die Grünen, aterriza en Tenerife para encontrarse con una representación de los ecologistas españoles que asisten a la segunda edición del Festival de Cine Ecológico y de la Naturaleza en Puerto de la Cruz.

Debido a su frágil estado de salud, Kelly se hace acompañar por Lucas Beckmann, Secretario General de Die Grünen. Ambos están prácticamente estrenando su escaño en el Parlamento alemán y son conscientes de las consecuencias políticas que podría acarrear el resultado del ya anunciado referéndum sobre la entrada de España en la OTAN, más aún cuando todos los sondeos advierten del rechazo mayoritario de los españoles hacia el ingreso en la Alianza.

La enorme preocupación de Petra Kelly sobre este asunto quedó plasmada pocos meses después en su artículo "Carta sobre el ingreso en la OTAN, a mis amigas y amigos españoles", que se publicó como último capítulo de su libro "Luchar por la esperanza" (Ed. Debate, 1983).

Para el incipiente movimiento político verde europeo, España se había convertido en un lugar estratégico y había que propiciar la creación de un partido verde con urgencia para que aportara, durante la campaña del referéndum sobre la OTAN, el punto de vista de Los Verdes contrario a la política de bloques militares, sus propuestas encaminadas a reducir la tensión entre la Alianza Atlántica y el Pacto de Varsovia. La supervivencia del viejo continente estaba en juego.

Aparentemente, las condiciones objetivas para la fundación de Los Verdes en España no pueden ser más favorables; el pasado 3 de junio, cientos de miles de manifestantes habían recorrido las calles de Madrid para protestar contra el ingreso de España en la OTAN.

Al día siguiente de su llegada, Kelly declaraba: "Queremos una España neutral y no alineada". Más tarde se reunió con los ecologistas españoles y les convenció, sin mayor esfuerzo, de la necesidad de fundar un partido verde. Sus argumentos quedaron resumidos en esta frase que pronunció en la Conferencia de Prensa posterior al encuentro: "En distintos países de Europa hay partidos verdes que se interrelacionan entre sí constantemente y en el Estado español es muy importante que se forme una fuerza política independiente, porque hay temas muy candentes, OTAN, vertidos radiactivos, energía nuclear, etc., que merecen una estrategia común" (2).

En la mencionada rueda de Prensa, el ecologista canario Francisco Barreda, en representación de la recién constituida "Comisión Gestora de Los Verdes", dio a conocer lo que se ha dado en llamar el "Manifiesto de Tenerife", el primer documento de Los Verdes españoles (3). Por su significación histórica lo transcribimos íntegramente a continuación:

I. Tras largos años de experiencia del Movimiento Ecologista hemos comprobado que, paralelo al ejercicio irrenunciable de la presión social, en pos de las reivindicaciones y objetivos que le son propios, es indispensable que nuestra voz se escuche en todas cuantas instancias consultivas, deliberantes y decisorias intervienen en el campo del Medio Ambiente.

II. Que los partidos políticos actualmente existentes en nuestro país, no cubren la necesidad de dar respuesta a las aspiraciones de nuestro pueblo por conseguir cotas crecientes de calidad de vida y de disfrute adecuado de los recursos naturales, por más que en sus programas electorales hagan determinadas referencias, en nuestra opinión, por motivos exclusivamente electoralistas.

III. Aunque somos plenamente conscientes de que los canales institucionales suponen un riesgo objetivo de ahogar el movimiento social, consideramos indispensable la existencia de una formación política comprometida con nuestra concepción global de la vida y de las relaciones del hombre con su entorno.

IV. Para proceder de la forma más operativa posible acordamos constituir una Comisión Gestora Provisional. Esta Comisión, de carácter abierto, tendrá como tarea fundamental la preparación de una conferencia que estimamos podría celebrarse hacia el mes de noviembre del año en curso, para lo que, desde ahora, invitamos a cuantas organizaciones, asociaciones, grupos y personas coincidan con nosotros en el objetivo de la consecución de una sociedad ecológica y reconciliada con su entorno. Dicha conferencia tendrá como objetivo debatir la posibilidad de constitución de un partido político en la línea de lo expresado en los puntos anteriores, para lo que la Comisión Gestora Provisional preparará, en colaboración con las personas y grupos que lo acepten, los documentos que estime necesarios.

Firmado: Ángel Francisco Rodríguez Barreda, Purificación González de la Blanca, José Antonio Errejón Villacieros, Catalina Brennan Maza, Vicente Jiménez Mesa, Jesús Hernández Bienes, Imre de Boroviczény, Jane Patricia Spencer, Miguel Delibes de Castro, Isabel Mateos Guilarte, José Antonio Pascual Trillo, José Gómez Manzano, José Carlos Carballo Hernández, Guillermo Batista Crespo, Leopoldo O´Shanahan Roca, Magaly Rodríguez Costas. Con las firmas de apoyo de Petra Karim Kelly, Lukas Beckman y Dominique Side.

29 de mayo de 1983.

(1) - Luchar por la esperanza, Ed. Debate 1983.

(2) - Diario de Las Palmas, 1-6-83.

(3) - Su redacción corrió a cargo de José Antonio Errejón”.

El encabezamiento del “Comunicado de Tenerife”, censurado por este autor de la inventiva y que luego ha sido igualmente eliminado en distintas webs verdes, es del siguiente tenor literal:

A TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Los abajo firmantes, reunidos en el Puerto de la Cruz (Tenerife), con ocasión de la celebración del II Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza, hemos tenido oportunidad de contrastar opiniones en torno a diferentes problemas, de la máxima importancia, relacionados con la gran degradación ecológica en el territorio del Estado español, así como las fórmulas más adecuadas para encontrar las vías de solución de los mismos. En el curso de estas discusiones hemos llegado a algunas conclusiones que consideramos de interés dar a conocer a la opinión pública en el siguiente

C O M U N I C A D O

Y sigue el resto que no fue, por fortuna, suprimido o modificado a conveniencia... Y menos mal que no arrasó también con este mencionado resto y dejó sólo las firmas, porque ya hubiera sido demasiado vacilón (cachondeo) del mentado manipulador de la información.

Los lectores y las lectoras tienen el original del Comunicado de Tenerife aquí mismo, en formato JPG y PDF (como especifiqué al comienzo, clic sobre el botón interactivo de la izquierda... comprobarán que el autor de los anteriores párrafos -Esteban Cabal- no lo transcribió, como asevera, íntegramente); también en inglés, ya que se difundiría internacionalmente (la traducción al inglés la realizó Jane Patricia Spencer... No vayan a salir diciendo que también corrió a cargo de...); no obstante, debo advertir que, por razones de seguridad, he procedido a eliminar los números de los DNI de los promotores canarios de todos los documentos que les aporto, así como, también he procedido a distorsionar todas las firmas, incluida la mía, porque la experiencia me ha enseñado a no fiarme incluso de aquellos que se me presentan y se autodefinen como ecologistas y ecopacifistas solidarios, humanistas, honorables, buena gente, dignos, decentes, honestos y bla, bla, bla, porque al final resulta que es justamente todo lo contrario. Gato escaldado, del agua fría huye.

Pero, analicemos lo dicho por este singular escritor al que no conozco ni remotamente.

Para el incipiente movimiento político verde europeo, España se había convertido en un lugar estratégico y había que propiciar la creación de un partido verde con urgencia para que aportara, durante la campaña del referéndum sobre la OTAN, el punto de vista de Los Verdes...”. Tal vez. Si bien pudiera ser que esto estuviera en la mente de muchos, no lo estaba en la mía, pues, ni siquiera había hablado con Petra Kelly de la creación de un partido verde como medio para oponernos a la OTAN, ya que no era el tema central y aunque este asunto, tan candente en aquellos días, pudiera ser una de las partes del todo a incluir en el ideario ecopacifista del partido, cuyo objetivo fundamental sería (punto 4º del comunicado): “...la consecución de una sociedad ecológica y reconciliada con su entorno.... De hecho, en el Comunicado de Tenerife no se realiza una sola mención al tema de la OTAN sino, en el encabezamiento, mutilado, como se ha visto, por este moderno censor, a “...problemas, de la máxima importancia, relacionados con la gran degradación ecológica en el territorio del Estado español....

“Ambos están prácticamente estrenando su escaño en el Parlamento alemán y son conscientes de las consecuencias políticas que podría acarrear el resultado del ya anunciado referéndum sobre la entrada de España en la OTAN, más aún cuando todos los sondeos advierten del rechazo mayoritario de los españoles hacia el ingreso en la Alianza”. Ni el mago Merlín lo hubiera hecho mejor, sobre todo cuando se afirma que “todos los sondeos advierten del rechazo mayoritario de los españoles hacia el ingreso en la Alianza”. Aún no está nada claro que la opinión mayoritaria de los españoles estuviera a favor de oponerse el ingreso en la OTAN, por lo que, estos sondeos tuvieron que ser de tipo partenogenético, porque el pensamiento de los españoles iba por un lado, como el óvulo, y el sondeo por otro, como el espermatozoide... y dirigiéndose ambos a ninguna parte en común y sí, en cambio, bifurcados. En todo caso, los españoles estaban encaminados a meter de cabeza a España en la OTAN.

Respecto de lo anterior, merece la pena recordar que una vez celebrado el referéndum, el 12 de marzo de 1986, quedó de manifiesto que sólo cuatro comunidades autónomas se opusieron al ingreso de España en la OTAN: Euskadi, Navarra, Cataluña y Canarias (si bien en el conjunto de las islas los noes fueron mayoritarios -gracias a los noes de las islas orientales sumados a los de la isla occidental de El Hierro- en las islas occidentales -Tenerife, La Palma y La Gomera- ganaron los síes por una diferencia de 4,5 puntos sobre los noes), y en el resultado general, sobre un número total de 29.025.494 electores, se contabilizaron 17.246.458 (59,42 %) de votos emitidos, con 9.054.509 votos a favor (52,49 %), 6.872.421 votos en contra (39,87 %), 1.127.673 votos en blanco (6,53 %) y 191.855 votos nulos (1,11 %).

La campaña ecopacifista que mantuvimos en Canarias por la opción del no se realizó con escasísimos medios, con mucho esfuerzo personal y fue realmente estresante; todo ello frente al poderoso aparato propagandístico del Estado y del PSOE, que contaban con todos los dineros necesarios para realizar su publicidad a favor del sí. Una de las organizaciones que se volcó decididamente en esta campaña fue el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Canarias (STEC y ahora STEC-IC) que, con Pepe Galván (en la foto, primero por la derecha) como representante del sindicato e interlocutor nuestro, trabajó sin desmayo en cuanta actividad se organizaba relativa a este asunto.

Más tarde se reunió con los ecologistas españoles y les convenció, sin mayor esfuerzo, de la necesidad de fundar un partido verde...”. Esto es más falso que un diamante blanco de 10.000 kilates (diamante terrestre, digo, no extraterrestre). La “necesidad” de fundar el partido no surge como propuesta de Petra Kelly (que también podría haber sido), sino del seno del Movimiento Ecologista del Valle de La Orotava-Amigos de la Tierra (MEVO-AT), que, desde 1982 y a propuesta mía, veníamos discutiendo, algunas veces de manera muy agria y acalorada. Petra Kelly acude a Tenerife previamente advertida de lo que pretendíamos hacer. Ya veremos después cómo fue la cosa y cómo se desarrollaron los acontecimientos.

(3) - Su redacción corrió a cargo de José Antonio Errejón.”. Ciertamente, cogió el bolígrafo, se puso a escribir él solito, sin ayuda de nadie, lo cual es bastante meritorio, y luego todos/as los/as demás, como zombis que éramos y, consiguientemente, sin sesos de clase alguna, firmamos sin más. ¿No tiene gracia esto? Por supuesto, al único al que no le habían echado los polvitos haitianos del rito vudú y no estaba "zombificado", fue a Vozmediano... Por eso no firmó. También intentamos amontonarnos todos/as para escribir sobre el mismo papel, pero, no, no había manera, porque se formaba una melé de mucho cuidado y quedaba todo muy feo (la melé y el papel).

Sin embargo, no acaba aquí la cosa. Uno no logra explicarse cómo es posible que un tipo al que no conoces absolutamente de nada hable de tu vida personal como si hubiera estado comiendo contigo del mismo plato y desde pequeñito. Y es que ésta es la clase de gente de la que hay que cuidarse y con la que uno se juega los cuartos, porque detrás de la máscara de la decencia se esconde la más absoluta indecencia y deshonestidad.

En su tercer capítulo, dedicado a: “El Nacimiento de Los Verdes”, al final dice: “Los Verdes quedaron formalmente inscritos como partido político ante el Ministerio del Interior el 26 de noviembre de 1984”.

Esto, incluso teniendo los papeles en la mano (que supongo yo que los tendría), ni siquiera es riguroso. El partido quedó inscrito, como dije más arriba, el 23 de noviembre de 1984, y fue comunicada esta inscripción al que suscribe el 26 de noviembre inmediatamente siguiente... Lo pueden cotejar en el documento constitutivo que aquí les dejo (última página del documento en formato PDF).

Continuando, debo decir que yo sí que quedé absolutamente perplejo, estupefacto y alucinando en colores cuando leí lo que este sujeto relata acerca de mí en el tercer párrafo (aparte de los dos primeros, que también, gentilmente, me los dedica con bastantes inexactitudes) del capítulo séptimo, titulado: “El II Congreso de Los Verdes y las Primeras Elecciones Europeas”. ¿Cómo puede uno dedicarse a desmentir a alguien que no te conoce ni por el forro, no ha tratado jamás contigo, ni de cerca ni de lejos, no sabe absolutamente nada de tu vida personal-profesional-laboral, y que se guía por los chismes que le cuentan otros? No alcanzo a comprender este intento de un perfecto desconocido por desacreditarme sin base ni fundamento alguno. En fin, ni caso, porque para falsedades, embustes, mentiras de grueso calado, tergiversaciones bastardas y falacias, este libro se las pinta solito. Un ejemplo de las trabucadas a las que me refiero son las siguientes: “El caso es que pocos meses más tarde, Barreda decide abandonar Los Verdes (tal vez como mucha otra gente que después de tres años no había visto cumplidas las expectativas iniciales), firma un poder notarial otorgando la titularidad legal de Los Verdes a Luis Hidalgo y a continuación ingresa en el CDS de Adolfo Suárez, dejando perplejos y estupefactos a sus propios compañeros. ¿De dónde sacó este individuo que yo había ingresado en el CDS? ¡Ah!, ¡misterios insondables de la vida! ¿Y de dónde extrajo que firmé un poder notarial otorgando la titularidad legal de Los Verdes a Luis Hidalgo de Lalama? Pues, tampoco se sabe, porque lo que sí hice fue otorgar poder notarial a tres federaciones de confianza, esto es, a la canaria, a la malagueña y a la madrileña, para que actuaran en todo el Estado y no anduvieran solitos y desarraigados por esos mundos de Dios... y del diablo (aquí presente, Solana). Por lo que, en cualquier caso, la tal titularidad estaba en poder de tres federaciones, no de Luis Hidalgo... ¿Se dan cuenta de la mala milk que existe en el país?

De todos modos, se agradece que dijera de mí que era “la persona más relevante dentro de Los Verdes”, lo cual me parece, de todas formas, un exceso.

Le recomiendo, no obstante, que revise "su" historia cabalmente, porque la ha contado fatal... Y todo porque el cotilleo parece que es lo que impera en vez de la utilización de fuentes solventes y fidedignas.

Ahora, bien, ¿de dónde proviene esta especie de vendetta? Mucho me temo que procede de alguno/s al/los que yo consideraba buen/os amigo/s, pero, está visto que como des la espalda te perforan a puñaladas traperas hasta desangrarte por completo... Y esto ocurre hasta en las mejores familias. En fin, al que le guste la investigación detectivesca puede tirar del hilo conductor y llegará fácilmente a la madeja... o a desnudar la trama.

Por el humo se sabe dónde está el fuego.

Espero que lo que expongo se lo tomen con la misma deportividad con que yo lo he hecho, sencillamente, porque hasta aquí hemos llegado y yo he estado “aguantadito” durante muchos años. Y es que la calidad humana de algunas personas deja mucho que desear.

Para concluir con este apartado (voy a ir abreviando porque interesa más contar cómo fue realmente la historia del porqué y cómo nacieron Los Verdes que estar replicando a las necedades contenidas en este folletín que me ha ocupado unos pocos párrafos), hay que hacer referencia obligada a esta “perla” que aparece en el capítulo IV dedicado al "Primer Congreso de Los Verdes", y que no pertenece al autor del librito sino a los que propiciaron el caos interno del partido, esto es, a los catalanes (también a los madrileños de Manolo Valero): “Pero, sin duda, el punto del orden del día que suscitó mayor controversia fue el relativo a la ratificación de los estatutos que habían sido legalizados ante el Ministerio del Interior. Para los catalanes estos Estatutos eran "inaceptables, porque configuran un modelo organizativo centralista y estatalista". Alternativa Verda propugna una "confederación" de partidos soberanos de ámbito eco-regional (concepto un tanto gaseoso, no necesariamente coincidente con la Comunidad autonómica). Se llegó a una solución de compromiso, postergando su aprobación a un encuentro posterior, por lo que no fueron inicialmente aprobados los Estatutos oficiales... El radicalismo nacionalista había impregnado a los verdes catalanes, para quienes el Estado resultaba ser una institución artificial, militarista, centralista y autoritaria, y el movimiento político verde no debía estructurarse tomando como referencia el marco estatal sino el bio-regional. No podían admitir su adscripción a una estructura verde estatal y poco después del Congreso de Cardedeu, el 18 de mayo de 1985, Alternativa Verda (Moviment Ecologista de Catalunya) (se) escinde de Los Verdes e inicia una larga relación con los también escindidos "Verdes Alternativos" de Madrid...”. 

¿Estatutos que configuraban un modelo organizativo centralista y estatalista? Bueno, aquí tienen y pueden ver aquellos estatutos que presentamos al Ministerio del Interior y que, curiosamente, hasta que se les iluminó la sesera (es una forma de hablar... En realidad nunca le dieron al interruptor y se quedaron apagados), anduvieron con ellos ¡diez años! A los canarios nos costó mucho menos ponernos “mano a la obra” y presentar en el Congreso de Cardedeu lo que se nos había pedido que hiciéramos. Sin embargo, dado el cacao mental que tienen algunos con las “eco-regiones” o “bio-regiones”, que no se sabe bien qué cosa es, hubiera sido preferible hablar, simplemente, de territorios (los territorios ya contienen, de por sí, la ecología, sin necesidad de reiterarlo), porque, regiones sigue siendo un concepto artificial y para evitar hablar, además, de filosofía antigua o de una porción de territorio determinada por caracteres étnicos o circunstancias especiales de clima, producción, topografía, administración, gobierno, etc., que no viene al caso. Si vamos a ser estúpidamente puros, hablemos del comienzo de Pangea y de la separación de los continentes.

Empero, los catalanes y aquellos otros madrileños, juntos con algunos andaluces, resultaron ser como el perro del hortelano. Y tan “alternativos” eran que, cuando presenté mi dimisión y baja del partido, Manuel Valero Yañez (de los Verdes Alternativos de Madrid) tuvo la desfachatez de llamarme por teléfono a casa para ¡comprarme los estatutos del partido Los Verdes!, diciendo que pusiera la cantidad que creyera oportuna. ¿Éstos son los que se autodenominan anticentralistas y antitodo? Es para partirse de la risa. Ítem más, estas acciones encajaban absoluta y perfectamente en la esfera mafiosa.

Los catalanes ven centralismos en cualquier parte, así sea en las islas Canarias, que estamos en el centro de la nada y es la comunidad más alejada del resto del territorio español continental. Por descontado, el centralismo catalán sí que será siempre el más bueno y adecuado para lo que sea, ya que, para mirarse el ombligo son únicos (estoy hablando exclusivamente de los verdes, no me vayan a salir con retóricas acerca de la xenofobia contra los catalanes y tonterías por el estilo). Vamos, que el “centralismo” canario sería algo así como un “centralismo ultraperiférico, macaronésico y volcánico”... Ardiente la cosa y con meneito sabrosón.

Como que no les ha llegado nunca el momento cumbre de claridad para dejarse, de una vez por todas, de soltar tantas sandeces juntas.

En fin, lo dicho hasta ahora lo pueden tomar como un aperitivo de lo que está por aparecer en el relato que les hago a continuación, ya que lo que acontece actualmente no se diferencia en casi nada a lo sucedido hace más de 25 años.

LA HISTORIA COMO TAL

EL Movimiento Ecologista del Valle de La Orotava - Amigos de la Tierra (MEVO-AT)

Antes de contarles cómo se gestó el nacimiento de Los Verdes les explicaré muy brevemente qué era el MEVO-AT, su incidencia en la sociedad canaria y qué tuvo que ver con el partido que iba a hacer su aparición en la escena política española... Porque tiene que ver, y mucho.

Desde su fundación en 1978, el MEVO-AT fue uno de los referentes ecologistas en la sociedad canaria. El grupo tenía más de 400 afiliados (lo que de por sí ya era un completo éxito en aquellos tiempos) y potenció su lanzamiento con la organización de la I Semana Ecológica de Canarias, la que renueva con su segunda edición en 1981.

El MEVO-AT también realizó distintas acciones espectaculares como, por ejemplo, el encadenamiento humano que, en septiembre de 1980, decidimos ejecutar en el Parque Nacional del Teide (Tenerife), en el lugar de la entrada y salida de los camiones (pista a Montaña Blanca) que se dirigían para cargar en las minas a cielo abierto en las que se producían las brutales extracciones de piedra pómez por parte de la empresa Hersian Minas del Teide, que estaban provocando un auténtico desastre ecológico y que logramos paralizar de inmediato. Este pequeño grupo de compañeros ecologistas decidimos asumir el riesgo de poder ser encarcelados por nuestra acción, pero, por una parte, ya estaba bien del expolio que se realizaba en nuestra tierra y en un Parque Nacional y, por otra, porque gracias a los hermanos periodistas Carmelo Martín, que subieron bien temprano al lugar en que nos encontrábamos -cerca de los 2.500 metros de altura-, y que fueron quienes realizaron los reportajes publicados en la prensa, fue que “nos salvamos de la quema”. No era fácil encontrar periodistas que a las siete de la mañana te fueran a entrevistar en las faldas del “padrecito” Teide.

http://www.teideastro.com/assets/files/Volcan/HISTORIA Y SITUACIoN ACTUAL PNT.pdf (Página 5 de este documento de Eustaquio Villalba Moreno).

Manteníamos la tesis, frente a la Unión de Centro Democrático (UCD) y frente a la fórmula esgrimida por el Instituto para Conservación de la Naturaleza (ICONA), de que en vez de una sola ley para los cuatro parques nacionales de Canarias, cada parque nacional, dadas sus específicas singularidades, debería contar con su propia ley. Redactamos, silenciosamente, un anteproyecto de ley del Parque Nacional del Teide al calor de la I Semana Ecológica de Canarias (el concurso y la ayuda desinteresada de mi inestimable amigo el abogado ambientalista Santiago Anglada Gotor fue extraordinaria y decisiva en este aspecto), nos pusimos en contacto con nuestros amigos del Círculo Ecologista de Lanzarote -creado a finales de 1979 y que por entonces era presidido por César Manrique-, y con ecologistas de La Palma, a fin de redactar los anteproyectos de Timanfaya y Caldera de Taburiente; los hicimos públicos, se los entregamos al diputado por el PSOE, Néstor Padrón, entonces en la oposición (gobernaba la antedicha Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez), y mantuvimos una intensa campaña, bajo el lema de "Una ley para cada Parque Nacional de Canarias", hasta conseguir las aprobaciones de la Ley 5/1981, de 25 de marzo, de reclasificación del Parque Nacional del Teide (Tenerife), de la Ley 4/1981, de 25 de marzo, de reclasificación del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente (La Palma), y de la Ley 6/1981, de 25 de marzo, de reclasificación del Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote)... La Ley 3/1981, de 25 de marzo, de Creación del Parque Nacional de Garajonay (La Gomera), llevaba su propio recorrido parlamentario por ser de nueva creación.

Aprobada la Ley 5/1981, de 25 de marzo, de reclasificación del Parque Nacional del Teide, los grupos ecologistas de las islas Canarias (en Tenerife estábamos aglutinados en la Coordinadora Ecologista de Tenerife - CET) me eligieron por unanimidad como el miembro de la sociedad civil que representaría los intereses de ésta en el Patronato que se iba a constituir; y en este Patronato, como miembro constituyente, permanecí durante ocho años... Hasta que un buen día, y a alguien al que yo apreciaba y consideraba un buen amigo, se le ocurrió redactar la Ley 4/1989 de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre, que le reservó al Estado la declaración y gestión de los Parques Nacionales en exclusiva (esta ley fue objeto de seis recursos de inconstitucionalidad y ocho conflictos de competencia por varias Comunidades Autónomas). La Sentencia del Tribunal Constitucional 102/1995, de 26 de junio, declaró inconstitucional la referida exclusividad del Estado en la gestión de los Parques Nacionales, otorgando participación en ella a las Comunidades Autónomas. Pero esta ley también había dejado a los patronatos de los parques nacionales vacíos de contenido al quitarles varias competencias y provocándoles una extravagante orfandad, por lo que, en protesta por este despojo que desnaturalizaba a estos órganos colegiados de la Administración, dimití del Patronato del Parque Nacional del Teide en el mes de abril de 1989, haciendo pública esta decisión.

Bien es cierto que, a pesar de todos estos avatares, nunca perdí el contacto con el querido Parque Nacional del Teide y continué ayudando en todo cuanto podía (vídeo en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=i1ny9MgFIk8), en especial estando de director-conservador del parque Manuel Durbán Villalonga y de subdirector José Luis de la Rosa García, dos peninsulares ya canarios hasta la médula que se han dejado la piel en la salvaguarda de este emblemático enclave de nuestra naturaleza insular, lo mismo que el resto del personal adscrito al parque nacional, que se desvive por su mejor gestión y conservación.

Con la intención de los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) de enterrar residuos radiactivos de alto nivel, mediante el uso de torpedos que se incrustarían en los sedimentos del subsuelo marino en una fosa atlántica cercana a la isla de El Hierro, es por lo que, desde 1982 hasta 1985, el MEVO-AT junto a otros colectivos de las islas mantiene activada la oposición canaria al vertido en el mar o enterramiento en el subsuelo marino de residuos radiactivos de bajo, medio y alto nivel en aguas cercanas a Canarias, y me toca acudir personalmente varias veces a la London Dumping Convention (LDC), tanto en la Delegación de Amigos de la Tierra Internacional (Friends Of The Earth International - FOEI) como en la Delegación Oficial Española, consiguiendo levantar, con el inapreciable concurso de los medios de comunicación social, a toda la población de Canarias en contra del referido vertido radiactivo y siendo apoyado por y desde todas las instancias políticas, sociales y económicas de las islas, logrando la retirada de EEUU de su intención de utilizar las aguas marinas cercanas a Canarias como depósito de sus residuos radiactivos. Más tarde, en 1988, tuvimos que volver (Jane P. Spencer y yo) a la Convención, tras conocerse otro intento de EEUU en el mismo sentido, aunque luego, afortunadamente, quedó en falsa alarma, de lo que nos vinimos a enterar en la propia LDC. Como este viaje lo costeaba el Gobierno de Canarias, fuimos acompañados de un observador, el biólogo-narcisista Antonio Machado Carrillo, que ejercía de asesor del entonces Presidente del Gobierno canario, Fernando Manuel Fernández Martín, perteneciente al Centro Democrático Social (CDS), y dicho acompañante, estúpidamente engreído, devino en una especie de comisario político -papelito que le venía como anillo al dedo-, presentando un informe tendencioso e inexacto al presidente del Gobierno canario en contra de Amigos de la Tierra de Canarias y de lo acontecido en la LDC, el cual tuvimos que contrarreplicar de inmediato en escrito dirigido al propio presidente Fernando M. Fernández Martín.

Quiero agradecer desde aquí la encomiable labor que realizó José Luis Pardos, quien por aquel entonces ostentaba el cargo de Director General de Cooperación Internacional, Científica y Técnica del Ministerio de Asuntos Exteriores de España (1982-85) y Jefe de la Delegación Oficial Española ante la LDC, tanto en el asunto del vertido de residuos radiactivos como en el relacionado con el enterramiento de los mismos en el subsuelo marino, y porque acudió a mi rescate en un curioso y desagradable incidente ocurrido en el transcurso de la propia Convención celebrada en 1983. La cosa sucedió de la siguiente manera:

Tras el anuncio por parte de los EEUU del posible lanzamiento de torpedos en aguas canarias conteniendo los referidos residuos radiactivos, el MEVO-AT publicó a imprenta un folleto explicativo, tanto en español como en inglés (estos últimos para distribuir en Gran Bretaña; también redactada la traducción por Jane P. Spencer... por si acaso), destinado a informar a la población de las gravísimas consecuencias que aquellas acciones de "enterramiento" podrían producir en nuestras aguas marinas archipielágicas. Pues, bien, acudí a Londres con una maleta -aparte de la mía personal- conteniendo estos folletos, financiados por la Dirección General de José Luis Pardos (eran más de 30 kilos y no me quiero ni acordar de cómo se me quedó el brazo que, cuando la solté en el hotel, parecía goma elástica y lo arrastraba por el suelo como si fuera un perrito faldero... No, la "maldita" maletita no tenía ruedas). Los folletos deberían ser distribuidos tanto en la propia Convención como externamente con el apoyo de Amigos de la Tierra de Gran Bretaña. El caso es que, aprovechando el momento del coffee break en la Convención, me dediqué a colocar en todas las mesas de las delegaciones presentes en la LDC el folleto de marras, por lo que, a la vuelta del receso, la delegación oficial norteamericana presentó una queja (¿sería porque les poníamos a caldo en el folleto?) ante la Secretaría General para que se me expulsara de la LDC (Amigos de la Tierra y Greenpeace teníamos Estatuto de Observador en la misma), porque, según ellos, yo había vulnerado las normas internas al no poner el folleto en los casilleros habilitados al efecto fuera del salón plenario. Lo que yo tenía muy claro es que depositando los folletos en las mesas, iban a ser leídos con seguridad, y si los dejaba afuera... las papeleras estaban por allí cerca.

En definitiva, que después de un buen rato de tira y afloja con el Secretario de la Convención, José Luis Pardos, los yanquis y nosotros, el Jefe de la Delegación Oficial Española resolvió satisfactoriamente la encrucijada por lo siguiente: Resulta que la avalancha de telegramas que llegaban desde Canarias a la LDC, directamente a la Secretaría General, le habían obligado a ésta a llamarnos pidiéndonos por favor que comunicáramos a las emisoras de radio isleñas que no siguieran anunciando el envío de telegramas, porque ya estaban anegados y enteradísimos de nuestra preocupación en Canarias, y esto lo utilizó José Luis como método de presión para que recularan en sus intentos de expulsarme de la LDC, ya que se podría armar un escándalo mayor.

José Luis Pardos consiguió, en este año de 1983 (febrero) -este crédito le pertenece y hay que felicitarle por ello-, que se aprobara su moción en contra del vertido de residuos radiactivos en el mar, estableciéndose una moratoria para el vertimiento, y siendo apoyada dicha moción por Argentina, Canadá, Filipinas, Nigeria, Noruega, Nueva Zelanda y Portugal, entre otras delegaciones. Sin embargo, los gringos, que son muy persistentes en todo, no cabe duda, siguieron erre que erre, en años posteriores, con el tema de los enterramientos en el subsuelo marino... hasta que desistieron gracias a la presión internacional.

De cualquier modo, existe un crédito que supera con creces el que pudiera tener cualesquiera de los protagonistas de estos hechos que he relatado, y es el que pertenece a la ciudadanía española, que se volcó mayoritariamente en el rechazo a las acciones del vertido en el mar y del enterramiento en el subsuelo marino de los residuos radiactivos. Es gracias a este conjunto de ciudadanos/as -altamente sensibilizado- y sus movilizaciones que el Gobierno español (PSOE) se vio obligado a enfrentar más decididamente la postura de quienes, cínica e irresponsablemente, tal y como siguen haciendo hoy en día, nos conducen hacia el desastre ecológico.

Y, de esta manera, muchas más acciones que sería prolijo enumerar aquí (además, en esta web no se trata de contar la historia del MEVO-AT, aunque su vinculación con Los Verdes fuera esencial y muy fuerte) y que consiguieron sacudir la adormecida conciencia ambiental de la sociedad canaria. Hoy, por fortuna, esta conciencia es de las más elevadas en el Estado español y, posiblemente, del mundo.

Ahora es facilito comprender porqué del MEVO-AT y no de ninguna otra parte surgieron Los Verdes. La idea era legitimar el nacimiento de la opción política de Los Verdes desde la propia base social, y porque sabíamos perfectamente cómo opinaban muchos de nuestros/as compañeros/as del movimiento ecologista, ecopacifista, alternativo y antisistema, pretendíamos minimizar el rechazo, en ocasiones completamente visceral o irracional, a que los ecologistas participaran en política (Petra K. Kelly y Lukas Beckman, con sus firmas en el comunicado, nos vinculaban de inmediato a Die Grünen, que era el referente verde europeo por excelencia). Esta decisión produjo también una escisión en la junta directiva del MEVO-AT de cuatro personas cercanas y/o simpatizantes del PSOE y que, años más tarde, tras una sentencia judicial que nos obligaba a reincorporarlos a sus puestos, provocó que el MEVO-AT se reconvirtiera en Amigos de la Tierra de Canarias. Les dejamos el MEVO-AT  a los disidentes y, como se podrán imaginar, el MEVO-AT desapareció para siempre, porque, como sucede en numerosas ocasiones parecidas a ésta, sólo se trata de organizar bullas y escándalos, pero no de trabajar o, con toda la cara del mundo, vivir a expensas y de los réditos que genera la labor de los demás.

El Comunicado de Tenerife también fue firmado por otro ecologista de renombre en el archipiélago, Vicente Jiménez Mesa, buen amigo y dirigente del principal grupo ecologista en la isla de Gran Canaria, Ben Magec (en guanche, “Un lugar en el Sol”), así como por Leopoldo O’Shanahan Roca, reconocido biólogo marino del Instituto Canario de Ciencias Marinas de Gran Canaria, por lo que, al menos en las islas Canarias, las bases ecologistas, a partir de entonces, no ejercieron la feroz crítica a la que estábamos acostumbrados y los enfrentamientos se redujeron prácticamente a la nada.

El Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza de Puerto de la Cruz y el nacimiento de Los Verdes

El I Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza de Puerto de la Cruz (Tenerife) se celebró desde el día 3 hasta el 9 de mayo de 1982 (en la actualidad su denominación ha pasado a ser la de Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza de Canarias).

Desde el anuncio mismo por parte del ayuntamiento de Puerto de la Cruz y de su alcalde Francisco Afonso Carrillo, así como, del director del festival, Alfonso Eduardo Pérez Orozco, de la puesta en marcha del certamen cinematográfico, el MEVO-AT criticó la falta de asidero ecológico y medioambiental e, incluso, ecologista, en la estructura diseñada para el festival, por lo que, en las numerosas reuniones mantenidas previas al acontecimiento, la comisión municipal portuense en la que tratábamos el tema decidió crear las jornadas culturales paralelas al propio evento cinematográfico, como fórmula que atenuara la “ligereza y superficialidad” de un certamen con mucho encanto y fascinación por las estrellas de cine y poco compromiso con el medio ambiente y la naturaleza.

Y así fue. El ayuntamiento me propuso, y yo acepté, ser el responsable de las actividades científico-culturales paralelas al festival, que debería organizar de tal modo que no traslaparan éstas a las actividades de proyección de las películas.

Sabíamos que los socialistas pretendían manipularnos políticamente, pero nosotros nos dejábamos querer y manteníamos una actitud crítica hacia toda la parafernalia que rodeaba a la jet set que acudía al certamen, resultando que las jornadas culturales paralelas al festival tuvieron bastante éxito, lo mismo que la asistencia a la proyección de las películas.

A partir de este primer festival y vistas las posibilidades con las que los ecologistas del MEVO-AT podríamos contar, comencé a planificar la estrategia para la creación del partido que nos ocupa. Es sabido que los colectivos sociales andábamos siempre, por aquellas fechas, “a dos velas” en cuestiones económicas, por lo que se nos presentaba una fuente de financiación para traer a gente de fuera que no íbamos a desperdiciar. Sin embargo, y como es dable que se pregunten que cómo fue posible que no se produjera un chivatazo o una fuga de información, en realidad en el MEVO-AT se discutía la necesidad de Los Verdes y del apoyo a este partido en caso de que apareciera, pero no el modo en que se iba a hacer, por lo que, nadie sabía que la idea era una confluencia con otros ecologistas del país. Esto sólo estaba en mi cabeza, y única y exclusivamente era Jane Spencer, por entonces mi esposa, quien tenía conocimiento de la maniobra que me proponía seguir y ejecutar. Por lo tanto, el nacimiento de Los Verdes fue financiado exclusivamente por el ayuntamiento de Puerto de la Cruz, en el que gobernaba el PSOE con mayoría absoluta, con total y absoluto desconocimiento de lo que estaba por venir (segurito que me hubieran dejado hacerlo si se enteran a tiempo, ¿no creen?), y esto también es de agradecer, porque no hay nada personal con nadie, sino la ejecución de una simple estrategia política forzada por nuestra debilidad económica (aquí sí que había debilidad).

De este modo llegamos al II Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza de Puerto de la Cruz, que se celebraría entre los días 30 de mayo y 4 de junio de 1983.

Como responsable también de las actividades científico-culturales de esta segunda edición propuse a la comisión municipal una serie de nombres de personas que podrían acudir a la cita cinematográfica de Puerto de la Cruz a impartir conferencias y a participar en mesas redondas. Ya se habrán dado cuenta de que los/as que asistieron eran los/as mismos/as que luego firmarían el Comunicado de Tenerife, no sin antes de su llegada a Tenerife haber contactado con todos ellos y ellas por vía telefónica, así como con algunos más que declinaron la invitación.

Una vez toda la gente invitada en Tenerife e instalada en su hotel (todos los gastos de estancia y manutención corrieron a cargo del ayuntamiento de Puerto de la Cruz), procedimos a mantener unas serie de reuniones en mi propia casa, en el hotel en el que se hospedaban y hasta en los montes de La Orotava, en una breve excursión que realizamos por los senderos cercanos al área recreativa de La Caldera, en la Corona Forestal, espacio natural protegido. Todo esto combinado y sin menoscabo de las conferencias, charlas, mesas redondas y tertulias planificadas como actividades paralelas del evento cinematográfico, que resultaron, como no podía ser de otra manera, de gran altura, dada la calidad de los/as invitados/as.

Así, pues, tras todas las intensas discusiones que mantuvimos es que decidimos lanzar el comunicado que sirve -ayer, hoy y posiblemente mañana- de referencia para situarse respecto de dónde, cuándo y cómo surgen Los Verdes.

Cuando en la sala de prensa del hotel San Felipe de Puerto de la Cruz (ahora denominado Bahía Príncipe San Felipe), en el que se hospedaban todos/as los/as invitados, convocamos a los medios de comunicación que se encontraban realizando la cobertura del festival de cine porque teníamos algo importante que decir, nadie se imaginaba lo que iba a acontecer. Subimos a la tarima del salón de conferencias habilitado al efecto Petra Karim Kelly, Catalina Brennan Maza y yo mismo, y procedí a la lectura del comunicado. Al finalizar la exposición del contenido del documento se produjo cierto revuelo entre los periodistas y esa misma noche aparecíamos en televisión, y según cuentan las malas lenguas, también esa misma noche, Alfonso Guerra, vicepresidente del Gobierno español, llamó por teléfono al alcalde de Puerto de la Cruz, Francisco Afonso Carrillo, para que le contara cómo se comía aquello que había pasado allí.

Ni qué decir que a partir de ese momento se inició una feroz persecución política (que la hubo no tengan la menor duda) en mi contra que acabó con mi despido, en 1986, de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), entonces presidida por el ínclito Luis Solana Madariaga, miembro activo del PSOE y siguiendo órdenes, supongo yo, porque esto no se pudo demostrar fehacientemente durante el proceso del juicio laboral (ya se cuidaron mucho de dejar pistas en este sentido), del célebre Alfonso Guerra, en quien era típico -y, por lo visto, lo sigue siendo- coger berrinches explosivos. La compañía, en su habitual práctica franquista que el PSOE fue incapaz de arrinconar (sólo nos faltaba saludar a la romana), me propuso, a través del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), un traslado forzoso a Sevilla o Melilla (si el Aaiún, Villa Cisneros o Sidi Ifni, en el Sáhara, hubieran seguido en manos españolas, sin duda alguna que una de estas plazas hubiera sido la propuesta) a fin de descabezar a Los Verdes, originándome todo tipo de problemas familiares y asociados al propio traslado y, de paso, yo estaría reconociendo que Telefónica tenía razón. Bueno, la empresa se quedó con dos palmos de narices, pero ya estaba cantadísimo que, pasadas las elecciones generales de 1986, a las que me presentaba al Congreso como candidato de Los Verdes por la provincia de Santa Cruz de Tenerife, sería defenestrado. Comisiones Obreras hizo público un comunicado que lo tituló algo así como: “Crónica de un despido anunciado”. Por lo tanto, la cosa sucedió tal y como previene la famosa sentencia latina alea jacta est, o sea, traducido al castellano y en palabras llanas para que nos entendamos, toma jalea real y árnica porque te vamos a vapulear más que el correcaminos al coyote ése de la serie de dibujitos animados. Las cartas estaban echadas y la depuración se ejecutó limpiamente, porque la Telefónica de entonces tenía dos opciones a elegir una vez que había perdido el juicio laboral: readmitirme en la empresa o indemnizarme; ¿y qué hizo?, pues, optar por la solución más sencilla, indemnizar al nuevo Pedro Botero encarnado en Paco Barreda, y que éste se marchara con sus calderos al hombro. ¿Qué suponían para ti (para la empresa que tú presidías, quiero decir) unos milloncejos de nada, Luis Solana Madariaga, si te quitabas de encima al mismísimo Lucifer?, ¿no?

Por descontado, la persecución política no surgió porque sí y de la nada, sino que provenía de viejo, y en estas fechas de referencia ya venían coleando mis enfrentamientos (fundamentalmente sindicales) con la dirección de la empresa, incluso antes de que fuera nombrado presidente del Sindicato Unitario de Telefónica en Canarias, allá por el año 1977. El acoso y derribo se agudizó entre los años 1983 y 1986 con el asunto de la fundación del partido Los Verdes.

Abro un inciso para agradecer desde esta tribuna a Manuel González Izquierdo,  secretario general de Comisiones Obreras de CTNE en Canarias y posteriormente secretario general de CCOO de Canarias, sus desvelos y firmeza en la defensa de éste su compañero en aquellos momentos de tensión y fuertes presiones por parte de la compañía, así como, de igual modo, a todos los compañeros que me apoyaron incondicionalmente y se solidarizaron conmigo.

Como he apuntado más arriba, la Telefónica no pudo demostrar las acusaciones que realizaba en mi contra (se trataba de una trampa chapucera), que incluso hizo públicas con serios insultos y descalificaciones por boca del delegado de la compañía en Tenerife (lo de insultar es moneda corriente entre los bárbaros prehistóricos) y, en cambio, yo sí pude demostrar en el transcurso de las sesiones del juicio laboral que se celebró en la Magistratura del Trabajo de Santa Cruz de Tenerife, que la empresa había enviado a determinadas personas a la central telefónica de Puerto de la Cruz (se tomaron fotos -por parte de los miembros de Los Verdes que realizaban la vigilancia- de una serie de gente entrando y saliendo de la central y se aportaron, junto con las declaraciones de testigos presenciales, al juicio) al margen de las horas de servicio, previsiblemente para consolidar el pastel que se me preparaba. Estos cancerberos de la pureza franquista-militarista enganchada férreamente en Telefónica (alguno ya está criando  malvas) fueron: Leandro Pérez (director del departamento de relaciones laborales de Telefónica en Madrid en 1986); Francisco Payán (de la dirección de zona de Telefónica en Sevilla en 1986), Vicente Quilis Ezquerra (delegado provincial de Telefónica en Santa Cruz de Tenerife en 1986), Manuel Sanz (subdelegado técnico de Telefónica en Santa Cruz de Tenerife en 1986); Alfonso Prieto Dolores y Santiago Padilla Castilla (encargados de agrupación-conmutación de Telefónica en Santa Cruz de Tenerife en 1986) y Ángel Tirado Vélez (encargado zona norte Tenerife conmutación en 1986). Un ejemplo, de entre otros muchos, de la clase de gente con las que uno se las tenía que ver en Telefónica lo tenemos en el anteriormente citado Santiago Padilla Castilla, quien -en presencia nuestra- ni siquiera abrió la boca para reclamarle a la compañía y no movió un dedo en favor de su hermano mayor Rafael cuando éste murió, el viernes 9 de abril de 1976, electrocutado en el cuadro de fuerza de la central telefónica de Candelaria, porque la compañía le ordenó ir solo a trabajar, de noche, y no hubo nadie que le pudiera ayudar (era obligatorio, como medida de seguridad, que cuando se acudiera a las centrales que no estaban atendidas por personal fijo, y más en horas nocturnas, había que trasladarse en pareja), mientras mis enfrentamientos, justo después del entierro, con el delegado de la empresa en Tenerife eran durísimos porque la Telefónica quiso eludir su responsabilidad en la muerte de Rafa. Claro, estaba pendiente el posible ascenso de Santiago, así que, “el muerto al hoyo, y el vivo al bollo”... Y luego todos estos gansos reaccionarios venían con el cuento de la “ética”.

 

Muchísimas gracias, Luis (permíteme y discúlpame el tuteo, ex compañero designado, es decir, colocado a dedo en la presidencia de la Compañía Telefónica Nacional del España un 28 de diciembre de 1982 para hacernos más llevadero y tragadero el "Cara al sol" (es alegórico) y la marcialidad interna -tremenda bromita macabra nos gastó el PSOE con tu nombramiento-, esto es algo así como la relación entre el cordero que va a ser degollado y su verdugo-carnicero, o entre el preso y el carcelero...), de represaliado pasaste a represor; ¡qué cosas ocurren cuando se detenta el poder!, ¿eh?... Y es que hay gente, como tú, que tuvo magníficos maestros bajo la dictadura. Sí, ya sé, te contó alguno de tus directores generales gilipollas, que yo era el mismísimo demonio (¿como el de Tasmania o parecido, tal vez?) y, seguramente, te lo creíste a pies juntillas. Sin embargo, como no soy rencoroso (si llego a serlo te hubiera dedicado como 50 páginas... o por ahí, más o menos), de vez en cuando le echo un vistazo a tu blog para ver cómo sigue tu encomiable lucha en favor del porro... que es de un progresismo inigualable e indiscutible y, sin duda, todo esto revertirá en recompensa y te será premiado nuevamente. A ver si el Gobierno dispone que se te otorgue otra medallita (ya llevas cuatro, tal vez logres la docena), pero que quede aquí sentado que tienes un lado oscuro que no se lo salta ni un torero. Queda feo que te eches tantas flores, porque sólo te faltó, por aquellas aciagas fechas (aciagas para mí, claro... a ti te importaba un rábano), la linternita desprendiendo rayos luminosos de colores, el yelmo negro con rejilla tipo samurai y la capa igualmente negra, porque, para colmo, te va cantidad todo lo que tenga tufo a milicia y guerra. Eso sí, adornado este asunto que te encanta con el manido tema de la “seguridad”.

Siguiendo con el relato del Comunicado de Tenerife, los socialistas portuenses no tuvieron responsabilidad de ninguna clase en lo que había sucedido aquella tarde en el hotel donde leímos el comunicado y, a pesar de su enfado inicial por haberles metido en el embrollo, se tomaron la cosa con cierta filosofía, en especial, Paco Afonso Carrillo, que hizo gala de mucha templanza, saber estar y mano izquierda. Y esto fue siempre así desde que le conocí. Como anécdota y como recuerdo a su carácter entrañablemente humano, en la foto en la que aparecemos él y yo y que pueden ver aquí, en la inauguración de las jornadas científicos-culturales pertenecientes al I Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza, que se celebraban en el salón de plenos de las Casas Consistoriales, yo me había sentado en la silla del alcalde sin haberme dado cuenta de este detalle (es que soy despistado por naturaleza... nótese en la foto que el respaldo de la silla es más alto) y cuando él llegó, porque se había retrasado un poco y ya habíamos comenzado (la puntualidad siempre ha sido una de mis insoportables manías), me dice bajito y al oído: “Paco, te sentaste en mi silla”, y yo que intento levantarme para cedérsela de inmediato y me vuelve a decir: “No, hombre, quédate ahí, que te sienta bien”... La verdad es que no sé si me sentaba bien, pero lo cierto es que sí estaba bien sentado, y que me sentía bastante cómodo en ella porque era acolchadita y mullida, pero nunca llegué a aspirar a la alcaldía del municipio portuense. No me interesaba.

Al año siguiente (1984) de celebrado el II Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza de Puerto de la Cruz, Paco Afonso Carrillo, que había sido nombrado Gobernador de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, desgraciadamente fallecía el martes, 11 de septiembre, en el pavoroso incendio que se produjo el anterior lunes, día 10, y continuó hasta el jueves día 14 de septiembre de aquel año de 1984 en la isla de La Gomera (documento en formato PDF). Fue mera coincidencia que estuviéramos con los trámites de constitución de Los Verdes en la Notaría de la Villa de La Orotava en esas mismas fechas y mientras se producían estos trágicos acontecimientos en La Gomera.

Años más tarde, en octubre de 1992, la policía alemana encontró los cadáveres de mis dos buenos amigos, Petra Karim Kelly y Gert Bastian, en su apartamento de Bonn; resultando este luctuoso hecho un verdadero mazazo (no sólo personal) para todo el movimiento ecopacifista.

También hoy, a años vista del lanzamiento del Comunicado de Tenerife, el Puerto de la Cruz y su ayuntamiento quedan unidos, irremediable e inseparablemente, al nacimiento del partido político Los Verdes de España, mal que le pese a algunos/as. Así son las cosas.

A partir del mismo momento en que se difunde en Canarias y resto del Estado español el Comunicado de Tenerife, la actividad se tornó casi frenética y, de esta manera, llegamos a las reuniones asamblearias de Madrid, Sevilla, Málaga (quedé gratamente sorprendido por la madurez y entereza de los/as malagueños/as), congreso de Cardedeu, etc., que concluyeron, excepto la de Málaga, como el rosario de la aurora y de los que guardo un muy ingrato recuerdo, entre otros motivos, por la inmadurez demostrada por muchos/as asistentes, y por las discusiones, absolutamente bizantinas y esperpénticas, como las reflejadas en aquellas sesiones inacabables dedicadas, exclusivamente, a que si el girasol sí o el girasol no, que si la planta era un reflejo del sometimiento terrateniente en Andalucía (cuya capital es Sevilla), que si gira para la derecha o para la izquierda, que si busca el sol o deja de buscarlo porque no lo encuentra, etc. En fin, que cansado y aburrido hasta el hastío me lo pasaba “pipa” comiendo pipas de girasol.

Según me han contado, parece que ya el trauma lo han superado plenamente y ahora todos y todas se pelean por sacar el girasol como sea y donde sea. ¿Qué les parece? Pero, ni con ésas, porque, Los Verdes giran y giran y vuelven a girar y no se encontrarán jamás.

Y es que, parodiando a Groucho Marx, Los Verdes, surgiendo de la nada, han alcanzado las más altas cotas de la miseria... política.

ALGUNA COSITA MÁS... PARA IR CONCLUYENDO

En resumidas cuentas, si la filosofía del ecologismo siempre ha sido la de superar las fronteras artificiales, aunque éstas resulten ser, a la postre, delimitaciones físicas y naturales, me cuesta mucho trabajo entender la enorme pérdida de tiempo que suponen las discusiones a ninguna parte con nacionalistas ultramontanos, que no hacen sino colocar o añadir más barreras y límites a los ya existentes, y sólo mantienen en sus cabezotas, sin conseguir desaparecerlos, trasnochados conceptos propios de la “derecha insomne perenne, desmejorada y macilenta”, y muy alejados de una noción global -también cercana y local- de relaciones humanas que, respetando las idiosincrasias, autonomías, independencias y soberanías actuales de los pueblos, supere las falsas barreras que nos hemos colocado los habitantes de este insignificante planeta que circula en el concierto galáctico, eso sí, con orden y armonía, cosa ésta extrañísima y completamente excepcional para los que estamos viviendo dentro y destruyendo todo lo que se nos pone al alcance de la mano.

En este sentido y hablando de fronteras, está fenomenal que Los Verdes y los ecopacifistas apliquemos el principio de “visión global, acción local” para resolver problemas que nos afectan muy directamente, en especial, los relativos a cuestiones de tipo medioambiental; empero hay determinados asuntos que requieren de la fuerza de conjunto, de todos y todas, para resolver complicaciones gravísimas que padecen los/as españoles/as -y la humanidad- y en los que las actuales políticas gubernamentales, tanto del PSOE como del Partido Popular (PP), son de escasa entidad y se parecen como gotas de agua, teniendo, por ejemplo, que a los/as inmigrantes se les trata como si fueran basura y auténticos delincuentes en los aeropuertos y puertos españoles, por unos determinados sujetos de la policía de fronteras que actúan contra ellos/as con chulería y prepotencia, grosería e impunidad, y sin que las instituciones que deben velar por la salvaguarda de tanto desdichado muevan un solo dedo en su defensa (como, v. gr., el Defensor del Pueblo, que no se sabe a ciencia cierta qué cosa pinta, porque se queda corto o anulado las más de las veces... Habría que reformar a fondo estas instituciones inoperantes), incluidos los “ilegales” que llegan a las costas -si es que logran arribar- en pateras y/o cayucos de mala muerte... y Los Verdes como si oyeran llover... deshojando no la margarita sino el girasol; resultando que pareciera que se protegen los excesos y abusos del policía de fronteras que vulnera los derechos humanos y se deja en la más absoluta indefensión al ciudadano/a.

Los inmigrantes son seres humanos (es que esto, lo de humanos, parece que se nos olvida con excesiva frecuencia) que están siendo sometidos a vejaciones de todo tipo en cuanto llegan a Europa (España -que en este campo actúa soterradamente y pone cara de “yo no he sido”-, no es, ni mucho menos, ejemplarizante frente a una Italia que está resultando ser la máxima represora en materia de inmigración y que recuerda a las épocas del fascio), y la defensa a ultranza de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 10 de diciembre de 1948, en especial, su artículo 13, que dice: “1.- Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2.- Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”, es una de las asignaturas, no ya pendientes del movimiento ecologista y de Los Verdes, sino completamente suspendida con cero cerote. Es mucho más fácil hacer de “progre” y “esnob” y mirar para otro lado.

Llegados a este punto, huelga decir que quien se mosquee con lo que digo puede remitirse al párrafo cuarto del comienzo de esta exposición (es gratis).

Sinceramente, este partido roto en partiditos deja mucho que desear. Esto que digo que está pasando en nuestras fronteras no es invención de ninguna clase porque está ocurriendo todos los días y lo he vivido personalmente.

De igual modo, la lucha radical contra la pobreza y en contra de las tibias políticas gubernamentales (tanto del PSOE como del PP) aplicadas en este campo, obligarían a una más activa presencia de Los Verdes en el escenario público, pero, no, ¡qué va!, es mejor no meterse en problemas de tamaña envergadura... las libertades y los derechos humanos son cosa de otros/as. El desarrollo sostenible involucra como prioritarios estos asuntos -incluida la profundización de la democracia a través de la participación ciudadana plena-, y existe una herramienta que debería ser aplicada de forma más profunda, como es la Agenda 21 Local. Es más práctico llenarse la boca hablando de desarrollo sostenible, no emplearse a fondo en su implantación con ánimo y fortaleza, y no enfrentarse a los verdaderos problemas que padecen los seres humanos.

Y de esta manera podría seguir hasta el infinito.

Tengo clarísimo que Los Verdes son hoy muy poco combativos en una sociedad que precisa con urgencia de puntos y posiciones de referencia frente a políticas neoliberales que sólo parchean y no resuelven, ni de lejos, los problemas de fondo. Además, esa base electoral, que es gigantesca, porque inmigrantes, pobres, marginales y/o marginados hay por doquier y son mayoría, está esperando respuestas dignas y alentadoras que les faciliten el camino a su integración en el país y en el mercado laboral. Y no me refiero a ejercer de oportunistas y hacer puro y duro electoralismo o populismo, hablo de lo que deberían de estar haciendo ya, en este momento, Los Verdes y el movimiento ecologista, presentando propuestas alternativas de solución a estos gravísimos problemas humanos y movilizándose en las calles si hiciera falta, por supuesto, al mismo tiempo que se lucha contra los transgénicos; o contra la sobreexplotación y/o destrucción de los recursos naturales; o contra las centrales nucleares y los residuos radiactivos; o contra la xenofobia, el racismo y la violencia; o contra la carrera armamentística y las guerras (es vergonzoso que España se haya convertido en el sexto país exportador de armas) y a favor de la paz y de la no-violencia; o contra las emisiones de CO2 y otros gases y partículas que provocan el efecto invernadero y el cambio climático; o a favor de los espacios naturales protegidos o no (incluidos los marinos) y de las energías alternativas, limpias y renovables; o contra la destrucción de las costas o litorales; o contra la contaminación galopante de todo tipo y por diversas causas y productos; o a favor de las especies faunísticas, vegetales y florísticas; o a favor de una agricultura ecológica y de los campesinos y agricultores, o a favor del reciclaje, o a favor de promover y consolidar la tasa Tobin, o a favor de profundizar en las SGMA (Sistema de Gestión Medioambiental) y EMAS (EcoManagement and Audit Scheme, o lo que es lo mismo, Sistema Comunitario de Ecogestión y Ecoauditoría) de las empresas, o se progresa muchísimo más en las relaciones sindicales y los criterios medioambientales y de seguridad y sanidad ambiental que deben regir en las empresas, etc.

Empero, más que todo eso, es la especie humana la que más padece y precisa de atención inmediata, y pareciera que nos importa un pimiento y que somos insensibles al sufrimiento de millones de personas que pasan hambre y sed físicas, no sólo de justicia, que también. Y en España cada vez hay más.

En definitiva y desafortunadamente, Los Verdes no ilusionan ni a las plantas... que ya es decir, porque han resultado ser (es que son muchos grupitos y ya se desbordan) una especie de flan descuajaringado, bamboleante y disperso. ¡Vamos!, ¡de pena y una vergüenza!

¿Quién me mandaría...?

RECONOCIMIENTO A LOS/AS QUE SE "QUEMARON" EN LOS INICIOS DE LA ANDADURA DE "LOS VERDES”

No quiero terminar sin dejar reflejado aquí (es lo mínimo que uno debe hacer) un reconocimiento expreso y agradecimiento sincero para todos/as aquellos/as que al inicio de la andadura de Los Verdes en España se esforzaron al máximo por intentar construir una alternativa política sólida para la democracia de nuestro país (cosa que, como se ha visto, todavía está muy lejos de lograrse), y ellas y ellos son:

Jane Patricia Spencer Thirlway, José Gómez Manzano (compañero y amigo inigualable), in memoriam Magaly Rodríguez Costas, Isidoro Martín Sánchez (en la foto, en el centro, con barba), José Carlos Carballo Hernández (gracias, José Carlos, por tus buenos oficios con la Notaría de La Orotava), Guillermo Batista Crespo (en la foto, a mi lado), María de los Ángeles Rodríguez Barreda (gracias, Ita, por todos tus espléndidos carteles), Tania Tomás Fernández, Pablo Fermín Duranza González, Belkis Coromoto Dorta Lima, María de los Ángeles Toribio Torre, José Luis Duranza González, Ildaura Ortiz González, Ramón Ojeda Socorro, Nélida Acosta Díaz, Juan Conrado Díaz Jiménez, Ángela Bueno Díaz, María Teresa Rodríguez Melián, Juan Manuel Raya Pérez, Ana Plasencia Rodríguez, Miguel Ángel Amorós Jiménez, Tomás Emilio Vera Sánchez (gracias, Tomás, por estar siempre al pie del cañón presta la cámara y tomando fotos), José León Díaz Rizo (gracias, Pepe, por facilitar la sede del partido en Santa Cruz de Tenerife), Juana Leila Díaz Luis, Aureliano Marrero Muñoz, Dolores del Pilar Ortiz González, Pedro Aníbal de Armas Expósito, Candelaria Pérez Suárez, Alegría Braranguán Badía, Francisco Álvarez, in memoriam Manuel Suárez Macías, Luis Hidalgo de Lalama, José Antonio Errejón Villacieros (en la foto, segundo por la izquierda), Edgardo Vallejo, Ángel Muñoz, Javier Olivares, Eduardo... y tantos y tantos otros y otras cuyos nombres y apellidos me es imposible recordar. Mis disculpas por este lapsus... los años no pasan en balde. No obstante, si alguien me refresca la memoria, los/as que falten serán añadidos/as.

Agradecido a Jane P. Spencer por su paciencia y por aguantar mis pejigueras y pedidos: "A ver si encuentras esto y lo otro y lo de más allá... Mándame tal cosa... Falta no sé qué...", y a mi hijo Rumén, por escanear y enviarme lo que su madre le trasladaba.

Finalmente, tampoco quiero despedirme sin expresarle un agradecimiento especial a Olga Beatriz Vásquez Villarroel por su inagotable insistencia en que escribiera esta historia, que más que “historia” fue una aventura y un auténtico reto debido a la coyuntura política que atravesábamos por aquellas fechas.

Pues, nada, confío en que con lo dicho y con lo que les aporto en fotos (algunas absolutamente inéditas), documentos y referencias de prensa haya aclarado suficientemente el tema y se acaben las especulaciones acerca de porqué y cómo fue que nacieron Los Verdes en España, pues leo cada cosa por ahí que es para desternillarse... Añado que varios recortes de prensa se han extraviado con el paso del tiempo, pero si Jane los encuentra, descuiden que los subiré a la página... faltaría más, aunque lo sustancial ya está a la vista.

A pasarlo bien y a seguir viviendo y dejando vivir; eso sí, procurando no fastidiar a los demás (en lo personal y sobre todo no jugar con los garbanzos de otro/a), por la sencilla razón de que el que a hierro mata debe morir (como mínimo y como máximo) a base de darle resoplidos a un matasuegras y que la punta le golpee en el hocico (es que soy ecopacifista y no me está permitido llegar a más).

¡Salud, Solidaridad y Ecología!

Paco Barreda.

Miércoles, 21 de octubre de 2009.

Actualizada: Viernes, 02 de noviembre de 2012

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